La alcaldesa aborda con la Hermandad del Rosario de los Montañeses la preservación del patrimonio y el encuentro andaluz del próximo enero

La alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, junto al delegado de Cultura, Francisco Zurita, ha mantenido un encuentro con los miembros de la junta de Gobierno de la Hermandad del Rosario de los Montañeses, presidida por Juan Francisco Carrión Pina, en la que se abordaron dos cuestiones principales, por un lado, la preservación del patrimonio histórico-artístico que posee la Hermandad, como bordados antiguos del siglo XVIII, incluso anteriores, y distintos elementos de la Capilla de la Virgen que requieren labores de restauración y conservación.

Por otro lado, durante el encuentro se trataron las líneas de colaboración de cara  a la celebración en enero del próximo año del XXIV Encuentro de Hermandades del Rosario de Andalucía, que tendrá lugar en Jerez,

De este modo, la alcaldesa reiteró el apoyo institucional para la celebración de este evento, que cuenta con una previsión de afluencia significativa, ya que congregará a miembros de toda Andalucía.

Cabe recordar que la Archicofradía de Nuestra Señora del Rosario, establecida en el Real Convento de Santo Domingo y conocida popularmente como Hermandad del Rosario de los Montañeses -debido al origen de muchos de los hermanos que provenientes de Cantabria se asentaron en la misma en el siglo XVIII-, celebra en 2025 el V Centenario de su fundación.

Fue en 1525 cuando la Orden de Predicadores cedió a la hoy Archicofradía de Nuestra Señora del Rosario establecida en el Real Convento de Santo Domingo, la capilla tardogótica que desde entonces es sede canónica de esta corporación, por lo que -ante la falta de otros datos existentes- se marca este año como el de fundación de la citada hermandad.

Se trata, por tanto, de una cofradía muy antigua, que siempre gozó de amplio predicamento entre los fieles y que llegó a vivir hace tres siglos un particular esplendor.

De manera específica, en este colectivo se integró de manera muy intensa la amplia colonia de comerciantes de Cantabria que arribaron y se establecieron en Jerez desde el siglo XVIII y hasta bien entrado el siglo XX, dedicados principalmente a las tiendas de comestibles y a las tabernas. Según las crónicas de la época, este grupo llegó a constituir una verdadera burguesía, lo que repercutió de forma notable en el incremento patrimonial de la archicofradía, conocida desde entonces como ‘Hermandad de los Montañeses’, apelativo con el que ha llegado hasta la actualidad. Fruto de esta vinculación, la capilla situada en la nave de Consolación del templo experimentó a partir de 1735 un periodo de esplendor, pasando en un proceso de transformación de ser una construcción de estética medieval, a convertirse en uno de los espacios más plenamente barrocos de la zona.