La alcaldesa de Jerez de la Frontera, María José García-Pelayo, ha mantenido un encuentro con la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Resurrección con el objetivo de reforzar las líneas de colaboración institucional y conocer los proyectos más inmediatos de la corporación. En la reunión también participaron el primer teniente de alcaldesa, Agustín Muñoz, y el delegado de Cultura, Francisco Zurita.
Durante el encuentro, celebrado en la Casa Hermandad del Resucitado, la alcaldesa felicitó al hermano mayor, Álvaro Barba, por la intensa actividad que viene desarrollando la Hermandad, especialmente en relación con el proyecto de recuperación del grupo escultórico de la Sagrada Resurrección, obra del imaginero Luis Ortega Bru. Se trata de una intervención de gran valor artístico y patrimonial, cuya complejidad ha requerido la coordinación de diversas instituciones, entre ellas la familia del autor, el Museo Ortega Bru, el Obispado de Asidonia-Jerez y la Junta de Andalucía.
Otro de los aspectos abordados ha sido la situación de la imagen que ha procesionado hasta la pasada Semana Santa. Según se trasladó en la reunión, la antigua imagen del Señor Resucitado, realizada por el imaginero gaditano Luis González Rey, se encuentra desde hace unos días recibiendo culto en la Capilla del Cementerio de Jerez.
Asimismo, ambas partes analizaron nuevas fórmulas de colaboración en materia logística y de apoyo institucional, en línea con las que el Ayuntamiento mantiene con otras hermandades de la ciudad. En este sentido, se planteó el respaldo a iniciativas tradicionales como las zambombas navideñas o la Feria del Caballo, con el objetivo de favorecer la recaudación de fondos destinados a estos proyectos patrimoniales.
La alcaldesa también quiso destacar la labor social y religiosa que desarrolla la Hermandad en su entorno, especialmente en la zona del Arroyo, subrayando su papel como agente activo en la vida del barrio. En este contexto, recordó que en 2025 la corporación celebró su XXV aniversario, coincidiendo con el traslado de su sede canónica a la Parroquia de San Dionisio, un paso que ha supuesto su plena integración en la vida parroquial y el fortalecimiento de su actividad espiritual y comunitaria.










