Las hermandades y cofradías de Asidonia-Jerez dispondrán de dos años para adaptar sus estatutos y reglamentos de régimen interno a la nueva Normativa Diocesana de Piedad Popular y Hermandades y Cofradías, que entra en vigor este jueves, 24 de septiembre. El documento introduce cambios en el funcionamiento de las corporaciones, desde sus procesos electorales hasta la gestión económica, el culto público y la protección del patrimonio.
La aplicación de este nuevo marco normativo centró la jornada formativa celebrada el martes en el Obispado, presidida por José Rico Pavés. El encuentro permitió a los responsables diocesanos exponer las principales novedades del texto y el calendario para su implantación, además de marcar el inicio de un programa de formación y acompañamiento dirigido a las corporaciones.
El delegado diocesano de Asuntos Jurídicos para las Hermandades y Cofradías, Juan Azcárate Casanova, fue el encargado de desgranar los principales cambios. La normativa establece, entre otras medidas, la celebración obligatoria de elecciones cada cuatro años, la elección directa del hermano mayor y un máximo de dos mandatos consecutivos. También modifica los requisitos de idoneidad de los candidatos, simplifica el quórum electoral e introduce cambios en el procedimiento del voto por correo.
Otro de los apartados que experimenta modificaciones es el relativo a las agrupaciones parroquiales. El texto diferencia entre las de carácter transitorio y permanente y fija, para aquellas que pretendan ser erigidas como hermandad, una antigüedad mínima de diez años y un censo de al menos 200 asociados.

La regulación alcanza también a la organización interna de las corporaciones, con nuevas disposiciones sobre protección de menores y personas vulnerables, así como sobre el tratamiento de datos personales. En este último ámbito, se contempla la figura del delegado de protección de datos y se concretan responsabilidades dentro de las hermandades.
Nuevas disposiciones para los cultos y el patrimonio
La celebración de cultos públicos también queda sujeta a una regulación más detallada, que distingue entre los ordinarios y extraordinarios y establece los procedimientos y plazos correspondientes. Para determinadas iniciativas extraordinarias, el nuevo texto fija un itinerario en el que la propuesta parte de la propia hermandad y requiere aprobación eclesiástica antes de su ratificación por el cabildo.
En el ámbito económico, las corporaciones deberán adaptar sus cuentas al año natural y ponerlas a disposición para su consulta. La normativa regula igualmente las aportaciones institucionales e incorpora medidas preventivas para la conservación del patrimonio, entre ellas la prohibición de custodiar bienes en domicilios particulares y de prestar imágenes de culto para exposiciones.
El documento incluye, además, un nuevo régimen disciplinario que determina las sanciones aplicables y las garantías procesales, con el objetivo de proteger los derechos de los fieles y evitar actuaciones arbitrarias.
Un periodo inicial de ajuste
La entrada en vigor de la normativa el 24 de septiembre abrirá un primer periodo de un año, durante el que podrán plantearse correcciones y sugerencias debidamente fundamentadas. A continuación, las hermandades dispondrán de dos años para adecuar sus estatutos y reglamentos de régimen interno, cuyas reformas estarán exentas de tasas si se tramitan dentro del plazo establecido.
La jornada estuvo presidida por el obispo de Asidonia-Jerez, José Rico Pavés, quien señaló que la publicación del documento da paso a una etapa de conocimiento y trabajo conjunto para trasladar sus disposiciones a la vida de las corporaciones. El prelado recordó también el papel de las hermandades y cofradías como «escuela de vida cristiana».
Por su parte, el vicario general, Roberto Romero Barello, defendió la importancia de estas corporaciones y de las expresiones de piedad popular como una realidad que la Iglesia debe custodiar. La delegada diocesana de Hermandades y Cofradías, Elena Gómez Mateos, incidió en la dimensión pastoral de la normativa y ofreció el acompañamiento de la Delegación durante el proceso de adaptación, subrayando que la evangelización debe seguir siendo el eje de la actividad de las hermandades.
El subdelegado diocesano, Orlando Lucena Ortega, repasó el proceso de elaboración del documento y la participación de las corporaciones, que pudieron trasladar sus propuestas y dudas a través de la Delegación.
La formación continuará durante los próximos meses. La siguiente jornada se celebrará el 22 de octubre y estará dirigida específicamente a los secretarios de las hermandades y cofradías, en el marco del programa puesto en marcha por la Diócesis para acompañar a las corporaciones en la aplicación de la nueva normativa.










