La Barca de la Florida vivió este sábado 7 de noviembre una de esas jornadas que permanecerán en la memoria de sus vecinos y del mundo cofrade de la zona rural. La localidad se convirtió en punto de encuentro para miles de personas que acudieron a presenciar la Procesión de Acción de Gracias de las agrupaciones parroquiales y hermandades de la zona rural, un acontecimiento extraordinario que reunió a once pasos en las calles para expresar públicamente el agradecimiento por la protección recibida durante las inundaciones provocadas por las crecidas del río Guadalete.
Desde primera hora de la mañana, el ambiente anunciaba la dimensión que alcanzaría la jornada. Numerosos visitantes se acercaron hasta las carpas instaladas para albergar los pasos y los distintos cortejos, en una localidad que fue recibiendo a cofrades y curiosos llegados desde distintos puntos de la provincia de Cádiz y de otros lugares de Andalucía. La afluencia de público se dejó notar también en los establecimientos hosteleros, que registraron una importante actividad durante todo el día, mientras que el acceso a La Barca llegó a soportar importantes retenciones en las horas de mayor concentración de visitantes.
La convocatoria, promovida desde el ámbito diocesano, tenía un significado que iba más allá de lo estrictamente procesional. La celebración se planteó como una acción de gracias «por la preservación de vidas humanas y por la fortaleza y solidaridad» demostradas ante las inundaciones que afectaron a distintos núcleos de la zona rural.
Una tarde de emociones y reencuentros
La jornada tuvo su primer gran momento con la celebración de la misa pontifical, presidida por Nuestra Señora de la Victoria, imagen especialmente venerada en la zona rural y que recibe culto en la ermita de Santa María de La Ina. La eucaristía estuvo presidida por el obispo de Asidonia-Jerez, José Rico Pavés, y sirvió de antesala a la procesión extraordinaria.
A las siete de la tarde, la Agrupación Musical Virgen de Fátima de El Torno abrió el cortejo. Minutos después, el Prendimiento de Torrecera comenzó a recorrer las calles de La Barca, recibiendo los primeros aplausos de una tarde-noche en la que el acompañamiento musical y la respuesta del público fueron constantes. La Banda de Cornetas y Tambores de la Caridad puso sus sones tras el primero de los pasos, dando comienzo a un desfile en el que cada agrupación y hermandad aportó su propia personalidad.
El ambiente que se respiraba entre los participantes reflejaba la importancia del acontecimiento. Capataces, cargadores, hermanos mayores y miembros de las distintas juntas de gobierno compartieron una jornada marcada por la satisfacción de ver materializado un proyecto que había requerido meses de preparación.
Dos de las personas que habían desempeñado un papel destacado en la organización y coordinación de este encuentro, Diego Sánchez, de la Agrupación Parroquial de la Paz de Cuartillos, y Domingo Cortés, de la Hermandad de la Piedad de La Barca, compartieron también numerosos momentos de emoción durante el desarrollo de la jornada.
Once pasos y diferentes formas de vivir la devoción
El Prendimiento de Torrecera abrió el desfile procesional, al que se fueron incorporando el Cautivo de El Portal y el Amor de Estella. Este último llamó la atención por procesionar sobre el antiguo paso de misterio de la Hermandad de la Sed de Jerez, una estampa que aportó un elemento singular al conjunto de la procesión.
La salida de la Paz de Cuartillos fue otro de los momentos especialmente emotivos. Domingo Cortés tuvo el honor de realizar la primera levantá del paso, en una salida cargada de significado para una agrupación que formaba parte de uno de los grandes acontecimientos de su historia reciente.
Una de las grandes atracciones de la tarde fue, sin duda, La Entrega de Guadalcacín, que procesionó sobre el monumental paso de misterio de las Tres Caídas de San Fernando. El conjunto, dirigido por Tomás Sampalo, avanzó por las calles de La Barca acompañado por la Agrupación Musical La Sentencia, que desplegó un repertorio de gran intensidad durante el recorrido. La envergadura del paso y su puesta en escena despertaron una notable expectación entre el público, aunque también fue necesario solventar algunas incidencias con los candelabros durante la procesión.
También recibió una destacada respuesta el Mayor Amor de San Isidro del Guadalete, que avanzó entre aplausos. Una estampa diferente ofreció el Santísimo Cristo del Desamparo de El Torno, cuyo cortejo destacó por la importante presencia femenina, tanto en las filas como entre las personas encargadas de portar el paso.
Precisamente, la participación de El Torno marcó el inicio del recorrido de la Banda de Música del Rosario de Cádiz, cuya presencia constituyó otro de los grandes reclamos musicales de la jornada. La formación gaditana despertó una enorme expectación entre los aficionados y acompañó uno de los momentos más seguidos de la procesión.
El desfile continuó con el Perdón de Nueva Jarilla y la Unión de Nueva Jarilla, antes de dar paso a la Hermandad de la Piedad de La Barca, que ocupó un lugar especialmente significativo en una jornada celebrada en su propia localidad. Su conjunto procesional, con el crucificado de Castillo Lastrucci, fue una de las estampas destacadas de la noche.
La Virgen de los Dolores de Mesas de Asta y el Resucitado de Nueva Jarilla completaron la nómina de participantes, poniendo el broche a un cortejo que permitió contemplar en un mismo recorrido las diferentes realidades y expresiones de la religiosidad popular de los núcleos rurales de Jerez.
En el apartado musical también destacó la intervención de la Agrupación Musical San Juan, que contribuyó a poner banda sonora a una jornada en la que las formaciones participantes tuvieron un protagonismo especial.
Una organización a la altura de la convocatoria
El desarrollo de la procesión estuvo marcado, en líneas generales, por la coordinación entre los distintos cortejos. El desfile discurrió con normalidad, aunque se produjo una parada de aproximadamente quince minutos en torno a las nueve y media de la noche, que pudo resolverse sin mayores incidencias y permitió continuar con el desarrollo previsto.
La dimensión alcanzada por la convocatoria confirmó la expectación que había despertado desde que se anunció. La Barca de la Florida se vio desbordada por momentos ante la llegada de visitantes, en una jornada en la que el mundo cofrade jerezano compartió protagonismo con las agrupaciones y hermandades de la zona rural.
Más allá de la singularidad de contemplar once pasos en una misma procesión, el acontecimiento dejó una imagen de unión entre localidades y comunidades parroquiales que habitualmente desarrollan su actividad cofrade de manera independiente. La Acción de Gracias convirtió las calles de La Barca en un punto de encuentro para toda la zona rural, con la memoria de las inundaciones como motivo de una celebración que tuvo en la fe, la convivencia y la solidaridad sus principales argumentos.
Una jornada completa, desde las primeras visitas a las carpas hasta el último de los pasos en la calle, que quedará como una de las grandes convocatorias extraordinarias del calendario cofrade de la zona rural.
La alcaldesa agradece la participación y destaca el carácter solidario
La jornada contó también con la presencia de la alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, que asistió acompañada de miembros del Gobierno municipal tanto a la misa pontifical como a la posterior Procesión de Acción de Gracias. La eucaristía estuvo acompañada musicalmente por el Coro de Capilla San Pedro Nolasco.
Al término de la jornada, García-Pelayo trasladó su felicitación a las once hermandades y asociaciones parroquiales participantes, así como a las bandas de música que acompañaron los distintos cortejos y al numeroso público que se desplazó hasta La Barca de la Florida para seguir la procesión.
La regidora destacó igualmente la dimensión solidaria del acontecimiento, ya que la recaudación íntegra de las 400 sillas habilitadas para presenciar el paso de las imágenes se destinará a las bolsas de caridad de las corporaciones participantes. Una iniciativa que añadió un componente asistencial a una convocatoria concebida para dar gracias por la protección recibida durante las inundaciones del pasado mes de febrero, en las que no hubo que lamentar pérdidas humanas.








