Más de una decena de imágenes podrán contemplarse este domingo en besapiés y besamanos con motivo del décimo aniversario de la reapertura de la Parroquia de Santiago. La convocatoria se extenderá tanto al propio templo como a las capillas vinculadas a su feligresía y reunirá a varias de las hermandades relacionadas con esta histórica parroquia.
La jornada contará con la participación de las corporaciones con sede en Santiago, entre ellas el Prendimiento, la Buena Muerte, la Sacramental de Santiago y la Archicofradía del Rosario, además de las hermandades vinculadas a la iglesia de la Victoria y a la Real Capilla del Calvario.
En la Parroquia de Santiago quedarán expuestos para su veneración el Señor del Prendimiento y María Santísima del Desamparo, el Santísimo Cristo de la Buena Muerte y María Santísima del Dulce Nombre, así como el Cristo de las Almas y Madre de Dios del Rosario.
La convocatoria se trasladará también a otros templos de la feligresía. En la iglesia de la Victoria estarán el Señor del Descendimiento y Nuestra Señora de la Soledad, mientras que la Real Capilla del Calvario acogerá al Señor Yacente y Nuestra Señora de la Piedad, titulares de la hermandad que recibe culto en este templo.
A esta jornada se sumará igualmente la Hermandad del Amor, aunque su sede canónica dejó de pertenecer a esta feligresía hace aproximadamente un año. En la Capilla del Amor estará expuesta en besamanos Nuestra Señora de los Remedios, cuya vinculación histórica con Santiago y con la Hermandad del Prendimiento está detrás de su inclusión en esta convocatoria.
No participará, en cambio, la Hermandad del Transporte, debido a cuestiones de organización relacionadas con la proximidad de la festividad de la Merced, en cuyos actos participa activamente la corporación del Domingo de Ramos.
Los templos que participan en la jornada permanecerán abiertos de 10:00 a 20:00 horas, con algunos horarios ampliados hasta las 20:30. En la Parroquia de Santiago se celebrará además una eucaristía a las 12:00 horas.
La convocatoria servirá para conmemorar los diez años de la reapertura de Santiago, después de las obras de restauración que permitieron recuperar el templo para el culto.









