Como cada víspera del primer viernes de marzo, la Hermandad del Cristo del Amor celebró su tradicional Vía Crucis penitencial, presidido por la bendita imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo, que recorrió las calles del casco histórico mientras se rezaban las catorce estaciones del Vía Crucis.
La sagrada imagen fue presentada para este culto portando la túnica persa que ya lució el día de su bendición, una de las piezas más significativas del ajuar del Señor, lo que aportó un carácter especialmente evocador al rezo penitencial.
La imagen del Cautivo procesionó sobre una parihuela, exornada con un arreglo floral compuesto por helecho, margarita, iris, matthiola, rosas, claveles, limonium y statice, una composición sobria y acorde con el carácter propio de este acto de piedad cuaresmal.
El acompañamiento musical del Vía Crucis estuvo a cargo de la capilla musical “Sonos Angeli”, encargada de interpretar las piezas que marcaron el ritmo devocional del rezo durante el recorrido.
De este modo, la corporación volvió a celebrar uno de sus cultos externos más característicos en la víspera del primer viernes de marzo, una cita que cada año reúne a hermanos y devotos en torno a Nuestro Padre Jesús Cautivo en las calles del centro de la ciudad.








