La Fundación Cajasol vuelve a situar al flamenco en el epicentro de la programación cultural andaluza con una propuesta diseñada específicamente para el tiempo litúrgico de la Cuaresma. Bajo el título “Voces que rezan”, el ciclo Tramos de Cuaresma llevará a Sevilla, Cádiz y Jerez un recital de carácter íntimo encabezado por Rancapino Chico, acompañado a la guitarra por Antonio Higuero.
La iniciativa, presentada en Cádiz ayer 2 de marzo, responde a la apuesta decidida de la Fundación por reivindicar el flamenco como una de las expresiones más profundas de la identidad andaluza, especialmente en un periodo del calendario marcado por el recogimiento, la tradición y la espiritualidad popular. En este contexto, “Voces que rezan” se plantea como una experiencia artística sobria y emocional, donde el diálogo entre voz y guitarra se construye desde la contención y la hondura expresiva.
El repertorio recorre los cantes de mayor profundidad del acervo tradicional, articulando un itinerario sonoro que conecta el flamenco con el pulso espiritual de la Cuaresma. Saetas, soleá, martinetes, malagueñas y fandangos vertebran un discurso musical en el que el cante se eleva como forma de oración. El programa incorpora, además, un solo de guitarra que refuerza el carácter introspectivo del espectáculo.
El ciclo arrancará el 7 de marzo en el Teatro Cajasol, continuará el 13 de marzo en la Catedral de Cádiz y culminará el 14 de marzo en el Auditorio Cajasol. Las citas de Cádiz y Jerez tendrán, además, un marcado carácter solidario: la recaudación se destinará a la Archicofradía Sacramental de Medinaceli y a la propia Catedral gaditana, así como a la Guardia Romana de la Hermandad del Transporte, respectivamente.
Las entradas pueden adquirirse en las taquillas de Sevilla y Cádiz y a través de la página web oficial de la Fundación (www.fundacioncajasol.com).
Con “Voces que rezan”, la Fundación Cajasol reafirma su compromiso con la promoción del flamenco desde una mirada que conjuga tradición y sensibilidad contemporánea, al tiempo que refuerza su respaldo al tejido cultural, social y cofrade andaluz. Cultura y compromiso vuelven a caminar de la mano en una propuesta que invita a vivir el flamenco desde el silencio y el recogimiento propios de estas fechas cuaresmales.









