El retablo cerámico del Santísimo Cristo de la Defensión ya no luce en la fachada del convento de Capuchinos. La hermandad procedió en la tarde del martes a su retirada para iniciar una restauración integral que se prolongará durante varios meses, después de que el desprendimiento de varias piezas obligara a colocar una lona de protección.
La lona, en la que se reproduce la imagen del crucificado, permanecerá en la fachada durante el tiempo que duren los trabajos. De esta forma, se mantendrá la imagen del Cristo en un lugar que, desde hace décadas, es punto de oración para numerosos jerezanos.
Antes de la colocación del retablo cerámico, en 1991, los fieles se detenían ante una ventana del antiguo convento para rezar ante el titular de la corporación. La obra que ahora será restaurada se había convertido desde entonces en una referencia devocional para quienes pasan por este enclave.

La intervención está a cargo del conservador y restaurador sevillano Beltrán de Castro-Palomino Hernández, que ha realizado previamente los estudios necesarios para determinar las actuaciones sobre el conjunto.
El proceso comprende la limpieza de las piezas una vez desmontadas, los tratamientos de conservación y la reintegración de las zonas que presenten pérdidas que no puedan recuperarse. La última fase será el montaje sobre una estructura metálica que aporte mayor estabilidad al retablo. Los trabajos seguirán los criterios internacionales de conservación y restauración de bienes culturales.
La actuación se enmarca en el plan de conservación preventiva de la Hermandad de la Defensión, orientado al mantenimiento de su patrimonio artístico.
El retablo fue realizado en 1990 por el ceramista Antonio Martínez Adorna en la fábrica sevillana de Cerámica Santa Ana, a partir de un diseño de Manuel Castellano, hermano de la corporación. Su composición sitúa al Santísimo Cristo sobre un cielo nuboso y un mar embravecido, con una embarcación que evoca el viaje de la imagen desde el puerto del Grao, en Valencia, hasta el puerto de Hornos, próximo al Monasterio de la Cartuja de Santa María de la Defensión.
A ambos lados aparecen otros dos pasajes vinculados a la historia de la imagen: su salida procesional desde el antiguo convento de Capuchinos y la fachada de la iglesia de la Cartuja, donde fue bendecida en 1795.
Castro-Palomino Hernández es graduado en Conservación y Restauración de Bienes Culturales por la Universidad de Sevilla y ha trabajado en distintas obras del patrimonio sacro, entre ellas el histórico cocodrilo de la Catedral hispalense y el Cristo de Illanes de la parroquia de San Rafael, en Jerez.









