La Virgen de la Merced afrontará después de su festividad una intervención que permitirá recuperar y consolidar la talla, en un proceso que supondrá la primera restauración de la Patrona de Jerez en los últimos 125 años. El proyecto fue presentado este jueves, 10 de septiembre, en la casa de hermandad del Transporte, entidad que se ha implicado directamente en el desarrollo de los trabajos junto a la comunidad mercedaria.
La imagen será retirada del culto una vez finalicen los cultos y la procesión de su festividad y permanecerá durante todo el proceso en el propio entorno de la basílica. Ismael Rodríguez-Viciana será el encargado de llevar a cabo la restauración, que se desarrollará en unas dependencias anexas al templo para evitar que la Patrona tenga que abandonar la Merced.
El restaurador bornense ha explicado que todavía será necesario conocer con mayor profundidad el estado de conservación de la imagen antes de determinar el alcance definitivo de algunas actuaciones. Los estudios realizados hasta el momento, sin embargo, ya han permitido localizar presencia de xilófagos activos en el interior de la talla, una de las principales cuestiones que deberá abordarse desde el comienzo de la intervención.
El tratamiento comenzará con la aplicación de anoxia para eliminar los insectos xilófagos y continuará con la consolidación de la estructura. También se actuará sobre los distintos ensambles de la imagen y aquellos elementos que presenten problemas de estabilidad.
Especial atención requerirá el cuerpo de la talla. El actual tronco no corresponde al original, sino que fue sustituido en la intervención llevada a cabo a comienzos del siglo XX mediante una estructura a modo de coraza formada por láminas de plata. El estudio de este conjunto permitirá determinar su estado y la forma de intervenir sobre él sin comprometer la conservación de la imagen.
La actuación alcanzará igualmente a la policromía. Está prevista la limpieza de la encarnadura y la recuperación de las pérdidas de volumen que presenta la talla, siempre dentro de los criterios propios de una intervención de conservación y restauración.
El calendario previsto sitúa la finalización de los trabajos en los próximos meses, con el propósito de que la Virgen de la Merced pueda regresar al culto antes de septiembre de 2027, coincidiendo con su próxima festividad.
El Manto de los Pájaros también será restaurado
La intervención no se limitará a la imagen. El proyecto contempla también la recuperación del Manto de los Pájaros, la pieza que la Patrona utiliza habitualmente cada año durante su festividad y una de las tres que posee para sus salidas procesionales.
Se trata de una obra del siglo XIX confeccionada en tisú de plata en el taller valenciano de Justo Burillo, cuya restauración será realizada por Maravillas Fernández. La especialista puso de relieve durante la presentación la calidad de los materiales y de la ejecución de una pieza que forma parte del patrimonio textil vinculado a la devoción mercedaria.
Para hacer frente al coste de estos trabajos se ha abierto una vía de colaboración mediante donativos destinados a financiar la restauración del manto.
El comendador de la Basílica de la Merced, Felipe Ortuno, destacó durante el acto la importancia de acometer una intervención que permitirá garantizar la conservación de la Patrona y mantenerla vinculada al culto. Ortuno puso además en valor la implicación de la Hermandad del Transporte, cuyo hermano mayor, Manuel Monje, presentó el acto celebrado en la casa de hermandad.
La presentación contó asimismo con la participación del profesor de la Universidad de Cádiz Javier Jiménez López de Eguileta, que abordó la relación histórica de la Virgen de la Merced con la ciudad, mientras que el profesor Jesús Romanov fue presentado como comisario de la restauración del Manto de los Pájaros.
Con esta intervención, la comunidad mercedaria afronta una actuación de especial relevancia sobre una imagen estrechamente vinculada a la historia y a la devoción de Jerez. El objetivo será recuperar las condiciones de conservación de la talla sin apartarla de su lugar de culto, de manera que, una vez concluidos los trabajos, pueda volver a ocupar su lugar en la basílica.









