La Pasión en Jerez

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Hermandad de La Santa Cruz y cofradía de nazarenos de Nuestro Señor Jesús de la Paz en el Desprecio del Pueblo, María Santísima del Refugio de los Pecadores, Gloriosa Virgen de Fátima y Bendito Patriarca San José

Sede canónica:

Parroquia de Nuestra Señora de FátimaParroquia de Nuestra Señora de Fátima. Constituida como tal, el 21 de mayo de 1964 y puesta en funcionamiento el 5 de septiembre del mismo año El templo, modernista ,sustituyó a una nave provisional, hasta la realización del templo actual, bendecido por el Obispo-Vicario Doctor Monseñor Cirarda Lachinondo el 24 de junio de 1967, tan solo 14 meses después de ser puesta la primera piedra, el 9 de mayo de 1966 y obra del ilustre arquitecto jerezano Don Fernando de la Cuadra, se trata de una iglesia de una sola nave, en ladrillo visto, con grandes cristaleras de variado colorido, con la aparición de la virgen de Fátima y los evangelistas como motivo(concretamente sus símbolos, cordero león águila y un ángel.....) así mismo el altar se encuentra presidio por un crucificado y por Nuestra Señora de Fátima a su izquierda, destacando en general la sobriedad y sencillez del mismo.. En el Altar se encuentran las reliquias de San Celestino y San Félix, que fueron traídas desde la catedral de Sevilla para la bendición del templo. En su realización no se tomo en consideración la posibilidad de ejecutar una puerta de salida de pasos pese a que se organiza la Procesión de la Virgen de Fátima desde casi su bendición, lo que ha dejado bellas estampas de la angosta salida de nuestra titular a lo largo de los años.

Fue a principios de 2004 en febrero, el día 20 cuando tras más de 3 años de gestiones con el Ayuntamiento de nuestra ciudad y el Obispado Asidonense, se inaugura la ansiada puerta de salida de pasos, situada en el lateral izquierdo del prebisterio, ya que por la especial concepción de la estructura de la misma, no permitía otra opción sin que se incrementara los costes de manera importante. Curiosamente , fue la virgen de Fátima la que abrió las puertas en solemne procesión el 29 de mayo de 2004 ya que para el vía crucis Parroquial presidido por el señor de la Paz en marzo, el clima impidió que pudiera salir al exterior, efectuándose la oración en el interior del templo.

Cuenta el templo con un campanario que cada domingo festivo y vísperas hace sonar su campana, campana con historia pues proviene de La Iglesia de San Miguel de Jerez, dicho campanario fue inaugurado el mismo día de la puerta de salida de pasos, por lo que dicho día fue muy celebrado por los que componemos la comunidad de la feligresía de la Parroquia de Fátima.

Se trata pues de un templo moderno, con una disposición de los feligreses en semicírculo, y con el suelo ligeramente en declive, de manera que desde cualquier zona de la iglesia se puede ver el altar con una capilla penitencial, donde en la actualidad se muestra al culto el Señor de la Paz, junto a san José y la Virgen peregrina de Fátima, un sagrario sencillo en el lateral derecho de la nave, con un magnifico cuadro de San Juan Grande y donde cada tarde al atardecer una luz tenue se filtra por los coloridos cristales de sus ventanales dando un aspecto acogedor que invita a la oración.
El templo se compone además de unos salones, donde los diferentes grupos activos de la Parroquia desarrollan su s actividades, Scouts, Catequistas y Hermandad, sin olvidar las reuniones de catequesis de adultos, Adoración nocturna, junta económica, caritas misiones...etc...casi se ha quedado pequeño...

Se trata pues de un edificio, que al concebirse con un amplios espacio, parece aún mayor. Lo cierto es, que tiene un buen aforo, 400 personas sentadas y da la sensación que puede haber más en algunos eventos importantes.

(Texto extraido del libro "Motivos de Fé")

Referencia histórica:

Nuestro Señor Jesús de la Paz en el Desprecio del PuebloA finales de los años 70 se crea a partir de las inquietudes de un grupo de niños y jóvenes de la barriada de “La Constancia", una Asociación juvenil para mostrar en el barrio durante la Semana Santa cómo entendían el culto a Dios sacando un paso por sus calles.

Ayudados por el feligrés y benefactor, D. José Salado Torres "Chico", se mantuvo esta actividad casi durante dieciocho años recibiendo el apoyo de un barrio que no contaba con otro aliciente religioso o cultural durante la Semana Santa.

Tras la iniciativa de ésta Asociación Juvenil, surgen otras, contemporáneas, hoy en día Hermandades y Cofradías, por lo que se originaron las llamadas procesiones paralelas de los Viernes de Dolores, que no contaban con el apoyo de la Iglesia local de Asidonia–Jerez.

Con el transcurrir de los años, y dejando ya de ser niños, se percatan de que el mensaje que se quiere dar al barrio nos es sólo sacar un paso por las calles, sino dar al barrio y a la feligresía de la Parroquia de Fátima una Hermandad que pueda dar culto a Dios por su Hijo Jesucristo en el Espíritu Santo, y a su Bendita Madre, María, para mayor gloria de Dios con todo el apoyo de nuestra Iglesia Local, a la que, con el Concilio Vaticano II, consideramos y creemos que es “porción del pueblo de Dios que se confía a un Obispo para que apaciente con la cooperación de un presbiterio para que, unida a su pastor y reunida por él en el Espíritu Santo por el Evangelio y la Eucaristía, constituye una Iglesia particular” y que camina en Asidonia–Jerez.

María Santísima del Refugio de los PecadoresEn 1995 se mantiene un encuentro con el Rvdo. Sr. Cura Párroco Don Buenaventura Sánchez Falcón, el cual insta al cese de toda actividad no acorde con los principios eclesiales y les invita a formar un grupo de catequesis dirigidos por Don Juan Infantes Moreno y Don Enrique Bellido Asencio, catequistas de la Parroquia de Fátima, comenzando en abril de 1996.
En el año 1998 llega a Jerez la imagen de Ntro. Padre Jesús de la Paz, encargada un año antes en Sevilla, el 9 de septiembre de 1997, tras comunicarlo al Párroco y tras consultar éste con el Obispado, el 8 de marzo de 1999 se firma la cesión de la imagen a la Parroquia de Fátima recibiendo la misma Don Buenaventura Sánchez Falcón, Párroco, y Don Luis Valle Jurado, presidente seglar que fue, del Consejo de Pastoral, el 26 de abril de 1999 se recibe la aceptación de la cesión por parte del Obispado y se le encomienda al Párroco que el grupo de devotos redacten unos estatutos para convertirse en Asociación Parroquial firmando la nota Don Francisco González Cornejo, Secretario General-Canciller que fue.

El 30 de abril de 1999 se constituye la Asociación Parroquial y se nombra una comisión gestora de la misma por parte del Párroco: Presidente, Don Víctor Delgado Gómez; Vicepresidente, Don Jesús Caro Barea; Secretario, Don José Luis Lobato García; Tesorero, Don Juan María Soto Morales; Vocal de Cultos, Don Óscar Sola Fernández; y como vocales, Don Francisco Jesús Grimaldi Álvarez, Don Gonzalo Grimaldi Álvarez, Don Miguel Morales Ruiz, Don Enrique Bellido Asensio, Doña María del Carmen Gutiérrez Escalera, Don Manuel Delgado Aguilar y Don Daniel Otero Vázquez.

Nuestro Señor Jesús de la Paz en el Desprecio del PuebloEl 10 de junio de 1999, Don Rafael Bellido Caro, Primer Obispo de Asidonia–Jerez, bendice la Imagen de Nuestro Padre Jesús de la Paz, donde, entre palabras de ánimo y conminándonos a no caer en la idolatría, nos sentencia : “llegareis a ser Hermandad”.

Desde su fundación como Asociación Parroquial ha participado en cuantos actos litúrgicos y actividades se han organizado por nuestro Obispado de Asidonia-Jerez y por el Consejo Local de Unión de Hermandades, así como ha promovido y organizado actividades y actos litúrgicos de ámbito parroquial y diocesano.

El 8 de diciembre de 2006, en el transcurso de la Solemne Pontifical de la Inmaculada Concepción, en el primer templo Jerezano, nuestro Obispo Don Juan del Río Martín decretó la constitución en Hermandad de nuestra humilde Asociación Parroquial, siendo éste el punto de inflexión de nuestra aún corta historia.

Iconografía:

(Texto redactados para la Hermandad por el Reverendo Padre Don Lorenzo Morant Pons, Presbítero Especialista en Textos Bíblicos)

El momento exacto que se pretende representar el misterio es el momento en que Pilato "se lo entregó para que fuera crucificado", pero reúne en sí todo el significado del momento, de la condena de Jesús, del desprecio de su pueblo y del comienzo de su Pasión. La iconografía, por tanto, está inspirada especialmente en todo el pasaje evangélico de Juan 19,1-17:

Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle. Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le vistieron un manto de púrpura; y, acercándose a él, le decían: «Salve, Rey de los judíos». Y le daban bofetadas.

Volvió a salir Pilato y les dijo: «Mirad, os lo traigo fuera para que sepáis que no encuentro ningún delito en él». Salió entonces Jesús fuera llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Díceles Pilato: «Aquí tenéis al hombre».

Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron: «¡Crucifícalo, crucifícalo!» Les dice Pilato: «Tomadlo vosotros y crucificadle, porque yo ningún delito encuentro en él».

Los judíos le replicaron: «Nosotros tenemos una Ley y según esa Ley debe morir, porque se tiene por Hijo de Dios». Cuando oyó Pilato estas palabras, se atemorizó aún más. Volvió a entrar en el pretorio y dijo a Jesús: «¿De dónde eres tú?» Pero Jesús no le dio respuesta. Dícele Pilato: «¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo poder para soltarte y poder para crucificarte?» Respondió Jesús: «No tendrías contra mí ningún poder, si no se te hubiera dado de arriba; por eso, el que me ha entregado a ti tiene mayor pecado». Desde entonces Pilato trataba de librarle.

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Pero los judíos gritaron: «Si sueltas a ése, no eres amigo del César; todo el que se hace rey se enfrenta al César». Al oír Pilato estas palabras, hizo salir a Jesús y se sentó en el tribunal, en el lugar llamado Enlosado, en hebreo Gabbatá. Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia la hora sexta. Dice Pilato a los judíos: «Aquí tenéis a vuestro Rey». Ellos gritaron: «¡Fuera, fuera! ¡Crucifícale!» Les dice Pilato: «¿A vuestro Rey voy a crucificar?» Replicaron los sumos sacerdotes: «No tenemos más rey que el César». Entonces se lo entregó para que fuera crucificado. Tomaron, pues, a Jesús, y él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se llama Gólgota.

Se hace necesaria una doble mirada: la mirada al acontecimiento histórico, que presenta a Jesús, despreciado por su pueblo y la mirada al acontecimiento salvífico que nos presenta al Señor de la Paz, ofreciéndose por la salvación de aquellos que lo desprecian y lo condenan.

Para conseguirlo parece necesario situar la imagen del Señor en el centro, posiblemente en un punto más elevado que el resto de las imágenes. Así se le ofrece como el auténtico protagonista del drama que se desarrolla. El Señor aparece coronado de espinas, flagelado y siendo cubierto de nuevo por su túnica (se sigue el orden de la Pasión en el evangelio joánico). También en el centro de la escena, ante la imagen de Jesús, debe destacar la Santa Cruz, a la que se dirige la mirada del Señor en un gesto sereno de aceptación, pues en medio del desprecio, Cristo aparece como Señor de la Paz.

Es importante, por tanto, que en la iconografía aparezca la Cruz del Señor no como un simple ornamento, sino como una imagen principal, tan importante como la de Jesús e incluso más que las imágenes secundarias (especialmente teniendo en cuenta que la hermandad pretende contar entre sus titulares con la Santa Cruz). Por eso, es necesario que la Cruz y la imagen del Señor aparezcan ambas como el centro de la escena, sin prescindir de ninguna de ellas, ni hacer destacar una por encima de la otra -aún cuando por razón lógica, la imagen del Señor prevalecerá naturalmente ante la mirada de todos-.

Alrededor de la imagen del Señor y de la de la Santa Cruz se desarrollan dos planos distintos, que completan la escena y que es importante situar correctamente.

Ante Jesús se encuentra el pueblo judío, pueblo elegido que rechaza al Mesías y es quien le ofrece la cruz. El pueblo debe estar representado especialmente por dos figuras, Caifas como Sumo Sacerdote, ataviado con las vestiduras y los ornamentos rituales que lo identifican y un judío sencillo, miembro del pueblo. Ambos le ofrecen la cruz a Jesús, significando su desprecio al Mesías, y simbolizando en el gesto de ese ofrecimiento el grito del pueblo: "¡crucifícalo!".

Tras Jesús, encontramos a los romanos, con la figura de Pilatos que pretende mantenerse al margen del acontecimiento, pero consciente de haberse dejado arrastrar por ese pueblo al sentenciar la muerte del reo. A su alrededor pueden ir colocadas otras imágenes secundarias que ayuden a completar la escena como por ejemplo soldados romanos, la mujer de Pilato (significando su deseo de mantenerse al margen), el Senatus, esclavos de distintas razas (que representen a todos los pueblos)...

Pilato y Caifas se encuentran en diálogo. Casi al margen de Jesús, Pilato parece despreciar a los judíos y Caifas lo increpa, haciéndose a sí mismo y a su pueblo responsable y culpable de la condena de Jesús. Así se manifiesta el desprecio del pueblo. La imagen está plenamente expresada en los Improperios del Viernes Santo que tan bien reflejan la espiritualidad del misterio:

¡Pueblo mío! ¿Qué te he hecho,
en qué te he ofendido? Respóndeme.
Yo te saqué de Egipto;
tú preparaste una cruz para tu Salvador.

Finalmente es importante que el conjunto del paso se construya en armonía, completándolo con ornamentos y símbolos que den mayor profundidad simbólica a la escena, tales como otros instrumentos de la Pasión (como la palangana de Pilato, la caña de la coronación, el paño púrpura...) pero destacando siempre principalmente las imágenes del Señor y de la Santa Cruz.

Túnica:

Túnicas y capas blancas y antifaz en terciopelo color carmesi y escudo sobre el antifaz, portando en el lado izquierdo de la capa el escudo de la Aparición de la Virgen de Fátima. Cingulo trenzado en colores blanco y carmesí y botonadura del mismo color.

Imagineria:

  • Nuestro Señor Jesús de la Paz:

    La Imagen del Señor de la Paz es obra de Manuel Téllez Berraquero, realizada en madera de cedro en el año 1999, teniendo una altura de 1,96 metros. La talla del Señor está pensada para procesionar en su Estación de Penitencia despojada de sus vestiduras, pero a su vez, durante el resto del año encontramos a la Imagen vistiendo túnica completa.
  • María Santísima Refugio de los Pecadores:

    La imagen es obra del escultor natural de Rociana del Condado (Huelva) D. Elías Rodríguez Picón. La dolorosa llega a Jerez al Convento de los Padres Capuchinos siendo adquirida por la Hermandad mediante cuestación popular en el año 2007.
  • Nuestra Señora de Fátima:

    Imagen de talla completa realizada en los talleres Granda de Madrid. En el año 2003 la talla es sometida a una restauración por parte de Agustín Pina, por la cual al mejorar la estabilidad en la estructura de la Imagen, procesiona por primera vez en un paso portado por costaleros al año siguiente.

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