La Pasión en Jerez

defension
Real y Franciscana Hermandad del Santísimo Cristo de la Defensión, María Santísima de la O y San Bruno

Iglesia Conventual de la Comunidad de Padres Capuchinos.Sede canónica:

Iglesia Conventual de la Comunidad de Padres Capuchinos.

Referencia histórica:

Desde un principio, la comunidad capuchina mantuvo estrechas relaciones con los monjes de San Bruno de la Cartuja jerezana. De ahí que, en 1794, al enterarse el guardián Padre Buenaventura de Cádiz del encargo que había hecho el prior de la Cartuja, Fray Antonio Moreno, al escultor valenciano José Esteve Bonet, que lo era del rey Carlos IV, de una talla de la Virgen de la Defensión, titular del monasterio, ante la buena talla por él realizada el año anterior con el título de "Virgen de las Angustias" y que se encontraba en la Capilla de la Antigua, en el Claustrillo de la Cartuja jerezana, unió a la petición de los Cartujos la de su Orden: una talla de Jesús Crucificado, de tamaño natural, que debía salirle muy hermosa y devota, para colocarla en el coro bajo de su Iglesia, dedicada a la Purísima Concepción terminada de construir el 30 de octubre de 1679, obra que había dirigido el arquitecto capuchino Fray Francisco de San Clemente.

El guardián rogaba al escultor valenciano que la enviara juntamente con la de Nuestra Señora de la Defensión de los Cartujos.

El escultor de Cámara, José Esteve Bonet, tomó tan a pecho estos encargos desde Jerez que, en enero de 1795, las dos imágenes, perfectamente embaladas, salían del Puerto del Grao en una nave, junto con otras embarcaciones, rumbo a Cádiz. Al llegar a Cádiz, tras una recia tempestad, enfiló Guadalete arriba, hasta fondear en los Hornos de la Cartuja, embarcadero junto a la puerta del Monasterio, el 14 de febrero de 1795.

Los Cartujos, al desembalar las tallas, quedaron maravillados de su perfección y estilo.

El Prior, don Nicolás de los Hoyos, procedió a su bendición, colocándose la imagen de la Virgen en el Altar Mayor y la del Cristo en el coro de los legos, sobre la verja, dándosele el título de Santísimo Cristo de la Defensión, por haber llegado juntamente con la imagen titular del Monasterio.

Santísimo Cristo de la DefensiónEl 5 de marzo de 1795, tras celebrar una solemne misa, ante la Imagen el Cristo, colocado en el Altar Mayor, con un gran sermón pronunciado por Fray Buenaventura de Cádiz, y gran ceremonia realizada por los monjes cartujanos que, terminada la cual, se pasó al refectorio para salir con la Imagen del Santísimo Cristo en procesión a las tres de la tarde de ese mismo día hasta llegar a la puerta exterior que da a la cruz del caminante, donde colocada la imagen sobre la parihuela prestada por la Hermandad de la Santa Veracruz le besaron los pies todos los componentes de la comunidad cartujana y emprendieron la marcha hacia Jerez, llevando las andas 24 jóvenes vestidos con túnicas moradas y cinturón de esparto.

La procesión que iba presidida del estandarte escoltado por dos faroles y gran cantidad de fieles, entraría en Jerez por la calle Medina hacia la calle Lencería, Larga y Sevilla al convento capuchino, donde fue recibido con honores militares por el Regimiento nº 18 de España, cuya guarnición se encontraba por aquellas fechas en nuestra ciudad, hoy establecida en Valencia. De ahí la vocación militar de la Hermandad y su hermanamiento con las Fuerzas Armadas.

En esta procesión estuvieron presentes las Hermandades de las Angustias y la del Rosario de los Montañeses además de la ya citada de la Veracruz. En 1835, debido a la desamortización del por entonces jefe de Gobierno, Juan Alvarez de Mendizábal, las Ordenes religiosas fueron expulsadas de sus Conventos y los Capuchinos tuvieron que abandonar nuestra ciudad, siendo ocupado su Convento por el Estado, convirtiéndose en Hospital Provincial.

La Iglesia pasó a ser de la Mitra y, con el tiempo, el Cristo de la Defensión fue puesto en una dependencia de cuyo ventanal podía ser contemplado por cuantos pasaban por el lugar, siendo muchos los devotos que acudían a rezarle. En 1955 se produjo la vuelta de los Capuchinos a Jerez. La nueva Iglesia se bendijo en 1973.

María Santísima de la O Los primeros intentos de fundación de una hermandad en torno a la imagen del Cristo de la Defensión datan de los años finales de la década de los veinte del siglo XX. Permanecía el Cristo en la Iglesia del antiguo Convento de Capuchinos, convertido éste en Hospicio Provincial dependiente de la Diputación, y que fue ésta la que negó el permiso para dicha constitución.

En 1953 se produjo la vuelta de la Orden Capuchina a su Templo. Y será al año siguiente cuando se hace un nuevo intento de constituir una hermandad bajo la advocación del Cristo de la Defensión. Sin embargo, y pese al ambiente muy propicio para ello, tampoco llegó a cuajar esta segunda tentativa por la negativa esta vez del propio Guardián del convento capuchino, Fr. Jerónimo de Málaga, que aducía en aquella ocasión "la extremada juventud" de los cofrades a cuyo esfuerzo se debía esta iniciativa y el hecho de que los capuchinos habiendo demolido su antiguo templo, conservaran tan sólo un pequeño oratorio.

Pero no dejaron estos cofrades de mantener vivas sus aspiraciones e ilusiones por fundar una asociación devocional en torno a este Cristo de la Defensión y tres años mas tarde, el 6 de julio de 1957, el Ilmo. Sr. Vicario General del Arzobispado de Sevilla, D. Emilio Aguilar, firma el decreto de erección canónica.

El 30 de octubre de 1957 le fueron aprobados sus Estatutos, nombrándose al poco tiempo, su primera junta rectora y organizadora.

Iconografía:

Cristo crucificado

Túnica:

Túnica de cola en ruán de color morado y cinturón de esparto.

Imaginería:

  • Santísimo Cristo de la Defensión:

    El Santísimo Cristo de la Defensión es obra del imaginero valenciano José Esteve y Bonet. El mérito de la efigie radica en que simboliza con insuperable acierto el sentido teológico de su crucifixión.  El imaginero nació en Valencia en 1741 y murió en 1802 en esa ciudad. Estudió en la ciudad del Turia con el pintor José Vergara, perfeccionando y ampliando sus conocimientos en la Real Academia de San Fernando de Madrid. Carlos IV le dio el titulo de escultor de cámara.  Fue nuestro escultor hombre que amó las enseñanzas clásicas, poniéndose así de manifiesto en su Cristo jerezano.

    Es un Cristo neoclásico, no sólo por la fecha de ejecución, sino además por la composición y técnica empleadas.  

    Tiene un rostro sereno, de rasgos finos y apolíneos, casi griegos, boca entreabierta, con la cabeza inclinada sobre el hombro derecho, en inequívoca actitud inerme.

    No lleva corona de espinas, ni potencias tampoco, lo cual contribuye a realzar la perfección de la cabeza y la hermosura de los cabellos, tratados con una perfección extraordinaria, a base de largas trenzas rizadas, resbalando en el lado derecho de la imagen, precisamente en el punto en el que el Cristo inclina su cabeza.

    Hay una gran serenidad en este Crucificado y ello se debe a que Esteve había sido discípulo de los hermanos Ignacio y José Vergara, fundadores en Valencia de una Academia de Bellas Artes. Además, los Vergara defendían las enseñanzas de las normas clásicas, siendo, precisamente clasicismo lo que rezuma este Cristo. Nuestro artista ingresó, más tarde, en el taller de Francisco Esteve, donde adquirió una fuerte personalidad, llegando a ser el primer oficial en el taller de su maestro.

    La talla de este Crucificado de la Defensión responde, por tanto, a estas premisas que estamos viendo. La anatomía es majestuosa y serena, siendo la talla de tamaño natural bien cumplido (1,80 centímetros). Está adherido a la Cruz por cuatro clavos y supedáneo.

    El paño de pureza forma un lazo en el costado derecho, siendo de pliegues sencillos. La iconografía barroca andaluza, reaparece en este Cristo y proviene de las revelaciones de Santa Brígida, así como de las recomendaciones de algunos teóricos de la pintura, como Francisco Pacheco, que contribuyeron a favorecer la resurrección de esta vieja iconografía, esta más acostumbrada a contemplar procesionalmente un Crucificado de tres clavos que uno de cuatro. Quizás los tres clavos parecen más "barrocos". En  dicha Imagen, Esteve hizo gala de conocer bien la iconografía y, por ello, en su sentir clásico, colocó cuatro clavos al Cristo.  

    En las rodillas de la talla se mostró realista, pues aparecen desgarradas y contusionadas. La herida del costado, abierta por la lanzada, está tallada, no sólo policromada, sino realizada con la gubia. Las manos y los pies revelan a un consumado conocedor de la anatomía humana. Desde el punto de vista médico, los clavos han producido una contusión en manos y pies que aparece reflejada con un realismo impactante.

    Este Crucificado corresponde a la fase de formación definitiva de este imaginero valenciano, adornado con las esencias de sabor popular y castizo, sin asomo de chabacanería ni de pedantería, sino con una natural aristocracia, cachazuda y sentenciosa.

    Es un Cristo que irradia equilibrio porque las ideas artísticas de Esteve ya se han serenado, alcanzando y culminando la perfección de su técnica, que se nos ofrece en esta talla depurada y exquisita. Es un Crucificado de una gran elegancia y de una fuerza plástica que consigue emocionar al espectador, a pesar de su clasicismo en las notas que ya hemos destacado.

    En esta talla, Esteve logró conjugar los postulados neoclásicos imperantes en su época con un matismo sereno y callado, evitando las estridencias que se alcanzaron en los momentos más impetuosos del barroco, aunando con estas características, una nota emotiva, de sublime emotividad, diríamos, que logra impactar al pueblo, resultando, a su paso, majestuosa y deslumbrante.
  • María Santísima de la O:

    Anterior a la talla actual de Dolorosa, hubo una primitiva, realizada por Tomás Chaveli en 1955 y bendecida en la Cuaresma de 1958.   En la Semana Mayor del año 1966, realiza estación penitencial por primera vez, bajo palio, pero la imagen que hizo estación ya no fue la de Chaveli, sino que en el paso iba una Dolorosa de mucha calidad, antigua, que la comunidad de Capuchinos tenía en depósito. El inconveniente era su reducido tamaño para un paso de Palio, siendo sustituida por la actual en el año 1972, en que hace Estación de Penitencia.

    En 1992 volvió a salir en la procesión el paso de palio de María Santísima de la O, ya con la actual Imagen, que no lo hacía desde 1974, año en que procesionó por última vez en ese período.

    La actual imagen de la Virgen de la O es obra del imaginero sevillano Luis Alvarez Duarte; fue bendecida el día 18 de diciembre del año 1971, por el entonces obispo vicario Juan Antonio del Val Gallo, siendo padrinos el entonces ministro del Ejército, Juan Castañón de Mena y su esposa, representados en el Acto por el Gobernador de la provincia de Cádiz y su esposa.   Es una Virgen muy hermosa, de carnación nacarada y sonrosada, de facciones grandes y bellas, que expresa con un gesto una honda tristeza y, con sus manos, una interrogación palpante.

Paso de misterio:

Paso de misterioEl paso de Cristo es una obra barroca, de estilo sevillano, esculpida por el tallista sevillano Antonio Martín Fernández, que lo comenzó en 1982 y salió por primera vez en el año 1983.

Está realizada en madera de cedro con una maravillosa talla y acabado en tonos caoba. Cuenta también con cartelas de plata repujada y cincelada que reflejan escenas de la Pasión. Son obra del orfebre sevillano Manuel de los Ríos.

Las Figuras situadas bajo los portachones han sido realizadas por el imaginero sevillano Miguel Bejarano con detalles en plata de ley confeccionadas por el orfebre de la misma localidad Jesús Domínguez.

Las imágenes son:
  • San Francisco. Co-Titular de la Hermandad. Atributo: Aureola y cruz arbórea.
  • San Bruno. Co-Titular de la Hermandad. Atributos: Aureola, Mitra (está en el suelo pues declinó ser obispo) y cráneo en la mano izquierda, representa la dicotomía entre la vida y la muerte.
  • Santo Domingo. Aureola más Banderola con el escudo franciscano y estrella en la frente que representa la sabiduría.
  • Beato Diego José de Cádiz. Simpecado con una pintura de la Divina Pastora. Gran apóstol que predicó novenas al Cristo.
En el año 2005 se estrenaron los apliques en plata de ley que adornan la talla de los portachones realizados por el orfebre sevillano Jesús Domínguez. Como curiosidad, resaltar que entre los cuatro, cuentan con más de 1.000 remaches para fijar las distintas piezas y que ninguno de los platos son iguales. Poco a poco se empieza a vislumbrar la terminación definitiva del paso.

Dos grandes estrenos se presentaron en el año 2006. El primero es la realización de los ocho faroles sobremesa en plata de ley por el orfebre sevillano Jesús Domínguez, con la peculiaridad de que ningún farol tiene el mismo dibujo. El segundo gran estreno es el llamador. Representa un demonio alado (inspirado de los existentes en el retablo de San Miguel) caído en el suelo sobre llamas y un Arcángel le golpea con la cruz en la cabeza. Simboliza la victoria del bien sobre el mal y esta realizado en bronce plateado.

En el año 2007 se estrenó el portentoso relicario realizado en plata de ley y marfil con las reliquias del Lignum Crucis, San Francisco de Asís y San Bruno.

Las dimensiones de sus andas son de 225 cms. de ancho por 340 de largo y 175 de alto. Lleva en la delantera un relicario de San Bruno por la relación existente entre esta comunidad y el Cristo.

Paso de palio:

Paso de palioEl paso es diseño del sevillano Antonio Dubé de Luque. Lleva como imagen venera a Nuestra Señora de los Angeles tallada en marfil y lleva reliquias de varios santos de la Orden.

Lleva el manto sin bordar en terciopelo negro. La antigua saya de la Virgen fue bordada por las Esclavas del Santísimo en 1989. La corona es obra de los talleres de la Viuda de Villarreal. Los moldurones de los respiraderos y el baquetón fueron realizados por el orfebre Manuel de los Rios Navarro entre 1991 y 1994, llevando 82 puntos de luz en su candelería realizada entre 1960 y 1976.

Este paso, al ser de cajón, no lleva candelabros de cola. Lleva cuatro faroles (con 4 puntos de luz). En 1998 estrenó las jarras entrevarales obra de los talleres de orfebrería San Francisco de Sanlúcar de Barrameda.


Ruta: Hermandades Martes Santo La Defensión