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Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo del Perdón, María Santísima del Perpetuo Socorro y San José Obrero
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Sede canónica:
Ermita de Guía. Es la más antigua ermita de la que se tiene noticias en Jerez, conocida como "de Guía", documentada como "de la Alcubilla" y posteriormente titulada "de San Isidro". Está situada junta a la cuesta de la Alcubilla en la salida de Jerez camino de El Puerto de Santa María.
Se le empezó a conocer como Ermita de Guía pues se encontraba en la confluencia de caminos que iban a Sanlúcar, Cádiz y la sierra, y servía de guía para los comerciantes de la época. En 1264 cuando Alfonso X conquistó Jerez, el edificio era un eremitorio que debía haberse encontrado en ruinas, deteriorado por el uso indebido que los musulmanes de la ciudad le ofrecieron, por lo que se construyó uno nuevo en el mismo lugar, inagurándose en 1285. Fue cedido a una pequeña comunidad religiosa de frailes agustinos.
La Ermita de Guía es quizás el templo jerezano que en mayor número de ocasiones aparece reproducido en grabados, dibujos y pinturas desde el siglo XVI. En 1643, los frailes agustinos se establecen en un nuevo convento. Abandonada la vieja ermita, debió arruinarse, mandando el Cabildo Municipal hacer una nueva ermita que se terminó el 4 de diciembre de 1675, dedicado ahora a San Isidro Labrador, sobre el emplazamiento del eremitorio del que se tienen noticias desde el siglo VIII. En origen, esta ermita se encontraba en extramuros, junto a un aljibe conocido como la Alcubilla, considerado como la primera conducción de agua que se realizó a la ciudad. El edificio que hoy se conserva es el que se levantó en el siglo XVII.
La portada de la ermita es de gran sencillez, tan sólo perfilada por un doble baquetón con orejetas y frontón triangular, flanqueado por jarrones a ambos lados en cuya base se sitúan los escudos de la ciudad. En la parte superior, se ubica la espadaña, a la que da altura un basamento rectangular con el escudo de Carlos II, flanqueado por lápidas conmemorativas de la finalización de la ermita en 1675.
Entre las innumerables donaciones realizadas a esta ermita entre los siglos XVI y XVII, está la imagen de Nuestra Sra. del Socorro.
Otra imagen venerada en este lugar y que da nombre al templo es la de Ntra. Sra. de Guía. La primitiva imagen fue sustituida por una hermosa pintura sobre tabla que representa a la Virgen y al Niño con un lucero en la frente, lucero que serviría de guía a los caminantes que emprendía viaje y se encomendaban a la Virgen. Esta antigua tabla anónima de finales de siglo XV o principios del XVI, que ha sido restaurada, se encuentra hoy en la S.I.Catedral.
Actualmente, se ha edificado un enorme edificio a su lado nada acorde con el entorno, al tiempo que la conservación de la ermita es llevada a cabo por la Hermandad.
Referencia histórica:
Sus primeros comienzos tuvieron lugar en 1963. En sus primeras manifestaciones como Institución, aparecen un grupo de vecinos del barrio cercano a la Parroquia de Santa Ana. El primer comienzo fue atraer al obrero a la Iglesia y se creó, de este modo, una Junta Organizadora. Desde los inicios está sostenida por sus hermanos, manteniendo que lo más importante es la Hermandad en sí misma y no la salida procesional. De 1963 a 1967 demostró la verdadera finalidad de sus principios, a pesar de no haber sido reconocida aún oficialmente. El 10 de enero de 1967 se aprobaron sus primeras normas de funcionamiento. El 19 de marzo de 1972, un grupo de componentes de la Hermandad consiguió una audiencia con el Cardenal Bueno Monreal, que ordenó la constitución de los Estatutos que la regirían como Asociación penitencial. Tras unas correcciones, fueron aprobadas el 28 de marzo de 1973. El 4 de abril se constituyó una nueva Junta de Gobierno que sustituyó a la que se creó con la aprobación de sus primeras normas el día 29 de enero de 1967. Desde un principio mantuvo la idea de su carácter penitencial, pero siempre manteniéndose la suplementariedad de los desfiles procesionales.
De 1963 a 1965, los hermanos realizaron gestiones para que se llevara a cabo la imagen de este Crucificado. Los datos que se dieron para la realización de la talla fueron pocos, pero siempre moviéndose sobre la base de ser auténticamente original y guardara la actitud del perdón en el momento del diálogo con el Buen Ladrón. La imagen, en principio, se creó para ser acompañada por las dos figuras de los ladrones, pero más tarde, para un mayor lanzamiento de las bases del a Institución se mantuvo el Cristo solo. La Hermandad mantuvo la talla en el domicilio del escultor, en tanto se reconocía su carácter penitencial. Al poco tiempo, se consultó al escultor, por parte de una Cofradía de una ciudad vecina, si le era posible realizar otra talla de similares características, a lo que Pinto contestó que no realizaría nada igual, ni por supuesto, copias. El 12 de febrero de 1967 fue bendecida la imagen a las 7:30 horas de la mañana.
La primera salida del Cristo a las calles de la Barriada se llevó a cabo en un Via-Crucis realizado el Viernes de Dolores del año 1967, a las nueve de la noche, para así de esta manera crear una verdadera costumbre entre sus componentes. A las pocas fechas, el día 1 de abril del año 1967, se realizó a las ocho de la noche el primer quinario, que es dirigido por el redentorista Agustín García García.
La primera salida procesional la realizó en 1973 con la Hermandad de su misma parroquia (La Candelaria), portando al Cristo en el paso de Ntro. Padre Jesús de las Misericordias, llevando incluso puestas túnicas de esta Hermandad hermana, y guardando, como siempre, un absoluto silencio desde el momento mismo de vestir el hábito nazareno. Por segunda vez, salieron a la Semana Santa siguiente, en 1974, haciéndolo en el paso del Stmo. Cristo de la Viga, año en el que le cayó una gran tromba de agua, teniendo que reducir su recorrido. Ese año hizo estación en la tarde del Viernes Santo, ante la imposibilidad de la asistencia a los actos religiosos de la Parroquia por parte de sus hermanos, medida que tras la consulta del Párroco con el Obispo, es aceptada. La salida procesional en este año y en el anterior se realizaron desde el cercano jardín de la Parroquia y tras la debida protección de la imagen del Cristo con unos toldos. Ante este problema, las dos Hermandades de la Parroquia entran en común acuerdo y consiguen ampliar la puerta de salida del templo. Obras que son realizadas en 1975.
En nueve meses, fue hecho el paso para la Semana Santa siguiente. En 1975, la Hermandad tuvo conocimiento del hallazgo de una imagen de terracota de Dolorosa de en la entonces Colegial jerezana. Esta imagen era la primitiva imagen de la Virgen del Dolor, y que posteriormente procesionaría con el nombre de María Stma. de la Amargura en la Hermandad de la Flagelación durante algunos años y posteriormente guardada. Al poco tiempo, solicitó al Cabildo la cesión de la mencionada talla. El Cabildo la cedió a la Hermandad en depósito, con la condición de un culto continuado.
En el año de 1976, se ve suspendido el recorrido penitencial ante el mal tiempo reinante.
Desde el año 1992, esta Hermandad procesiona en la Madrugada, vieja aspiración de sus hermanos, y no en la tarde del Viernes Santo como venía haciéndolo.
En 1992, estrenó paso nuevo sin tallar, sólo con la carpintería. En 1993, presentó el tallado del frontal del paso (canastilla y respiradero) y cruz de guía arbórea de plata. En 1994, el tallado de la trasera del paso. En 1995, el tallado de los laterales de la canastilla con la capilla del Bautismo de Cristo, a la derecha de la misma, y a la izquierda con la Sagrada Familia, y reconversión de las varas de las presidencias en madera en el centro de las mismas.
Este año de 1998 cambia de sede canónica estableciéndose en la Ermita de Guía tras haber procedido a su restauración, perteneciendo esta ermita a la Parroquia de San Salvador.
El Viernes de Dolores, 26 de marzo de 1999, la imagen de María Stma. del Perpetuo Socorro sufrió un desgraciado incidente al incendiarse el manto con la cera caída de un pabilo durante la ceremonia de Besapiés del Cristo, lo que le produjo daños en la policromía de la cara y manos, siendo restaurada posteriormente por Mari Paz Barbero.
El 3 de noviembre del año 2000 se aprueba en cabildo la realización del paso de palio.
En la festividad de la Inmaculada del 2001, celebró el 25 Aniversario de la llegada de la imagen de María Stma. a la Hermandad con Eucaristía y un Acto Poético. Aprobándose en Cabildo de Hermanos la Salida procesional del paso de palio para la Semana Santa de 2002, hecho que efectuó con gran brillantez.
En la madrugada del año 2004 no pudo hacer estación de penitencia debido a la lluvia. Desde el año 2007, tras petición de sus hermanos de cambiar el día de su salida procesional, realizan su estación de penitencia en la tarde del Domingo de Ramos. En el año 2009, realizó estación de penitencia desde la Sta. Iglesia Catedral, debido al mal estado de los aledaños de su sede, la Ermita de Guía, realizando sus cultos y estación penitencial también desde la misma en el año 2010.
El 19 de enero de 2011 se efectuó el traslado de las Imágenes titulares desde la Sta. Iglesia Catedral hasta la Iglesia Parroquial de San Dionisio para la celebración de los cultos cuaresmales.
Túnica:
Túnica y antifaz de color azul marino y cinturón de esparto. Sobre el antifaz el escudo de la Hermandad.
Imaginería:
La talla del Stmo. Cristo del Perdón fue realizada por el imaginero jerezano Francisco Pinto Berraquero en 1966. Este artista nació en nuestra ciudad en 1924, haciendo sus estudios en las Escuelas Superiores de Sevilla y Madrid, terminando el profesorado en 1950.
Se ha dicho que no se sabe si los hermanos de la Cofradía conocían el contrato que se suscribió, siglos antes, para realizar el Cristo de los Cálices, pero que a Pinto le dijeron lo mismo que, en su día, Vázquez de Leca le dijo a Montañés: Querían una imagen del Salvador, de tamaño natural, clavado en la Cruz, todavía vivo, con los ojos bien abiertos, mirando al penitente que se postre a sus pies, escuchando y perdonando los pecados. No se habló de estilo. Los hermanos querían que, una vez terminada la obra, nunca pudiera parecer una imagen del pasado que ellos habían hecho titular de la Cofradía. El mundo cofradiero está acostumbrado a las imágenes del siglo XVII y XVIII, e incluso, hoy son muchos los que reconocen el valor artístico del Cristo de la Viga y no pasan de ahí. Desde luego, la talla del Cristo del Perdón, encargada y realizada con criterios muy personales, causó gran impacto en Jerez. A la hora de hacer este Cristo, Pinto no pretendió ajustarse a una realidad histórica. Por ello, en la talla, se observa la imagen de un adolescente barbilampiño. Es una concepción absolutamente libre del tema de la Redención, y evidentemente, no se adapta a los Evangelios, porque nunca pretendió adaptarse a dichos textos.
Nos llama la atención la corona de espinas que ciñe la frente y que, con marcadísimas aristas y punzones, corta, a modo de casquete, las sienes de Cristo. Significativo es también el hilillo de sangre que cae de la comisura del labio derecho, detalle éste que no encontramos en ningún otro Crucificado jerezano. Se ha dicho de este Cristo que es una Majestad románica, por lo que, aún crucificado, sigue ante todo, siendo Dios, y ni la muerte le puede afectar, por lo que se olvida de su dolor y mira con afecto y compasión a los mortales que se postran a sus pies. No compartimos la teoría que ve en este Cristo a la antigua Majestad románica. Basta, en este sentido, contemplar el paño de pureza que ciñe sus caderas, reducido al mínimo, elemento éste que el arte románico desconoció, ya que a los Crucificados se les vestía con una túnica larga, que llegaba hasta los pies y que, con el gótico, se fue acortando progresivamente. Tampoco el rostro del Cristo responde a los criterios románicos, pues se les efigiaba incruento y concebido solamente desde un punto de vista divino. No así en el Cristo del Perdón, el cual, aparece con un gesto de resignado y sufriente dolor, que responde, a nuestro entender, a otros postulados. Creemos que el Cristo tiene una fuerte inspiración en las representaciones paleocristianas que configuraban a Jesús como un adolescente, imberbe, idealizando el contenido puramente pasionista que, en realidad, habría debido tener.
Es, por tanto, la representación, no de un dios joven, sino de un hombre joven, con algunos atributos o significaciones propias de su divinidad, como puede ser la serenidad que irradia el rostro. A partir del siglo VI, a Cristo se le empezó a representar con barba larga y cabellera espesa. De ahí que nos encontremos ante una iconografía que rememora, quizás sin buscarlo, el pasado remotísimo de los primitivos cristianos. Siendo la talla más moderna de Jerez, responde, paradójicamente, a unos postulados que, cronológicamente, son muchos más antiguos que los que aparecen en el antiquísimo Cristo de la Viga. Ver procesionar a este Cristo no deja de ser llamativo, sobre todo para los andaluces, tan apegados a las tallas barrocas y neobarrocas.
En el año 1973, para la primera salida procesional, a la imagen se le cambió la cruz plana por otra ochavada, manteniendo en los extremos los mismos cortes a la berenjena; y la corona, que era de hierro originalmente, por otra hecha con ramas de acacia, o sea de espinas de verdad. El 12 de febrero de 1967 fue bendecida la imagen a las 7:30 h. de la mañana. En el mismo año salió en Vía-Crucis por las calles de la Barriada de la Plata.
A la imagen del Cristo, se le modificó la corona de espinas, la cruz que lo sustenta, que en la actualidad es arbórea, y el rótulo del INRI, de estilo clásico, conteniendo la tablilla la inscripción en latín, griego y hebreo. Todo ello con motivo de su traslado a nuevas andas procesionales en 1992. La nueva cruz es obra del sevillano Francisco Bailac González. Hasta 1991, María Stma. del Perpetuo Socorro procesionaba en este paso al pie de la Cruz.
María Santísima del Perpetuo Socorro:
La imagen de María Stma. del Perpetuo Socorro, es de autor anónimo y en 1975 fue retocada por Manuel Bonat y posteriormente por José Guerra Carretero, en 1979. Está realizada en terracota. Esta Dolorosa tiene una historia interesante. La Colegiata jerezana fue elevada a Catedral en 1980. Repetto Betes, dean de la misma, preocupado por el tesoro artístico del templo, encontró la primitiva Dolorosa de la Hermandad de la Flagelación, tras unas paredes que fueron derrumbadas y ocultaban un vestíbulo, ofreciendo a la Cofradía del Perdón la imagen, la cual fue trasladada a la Parroquia de Santa Ana, procesionalmente, el 8 de diciembre de 1975, tras un retoque de Manuel Bonat. Las manos fueron donadas por la Hermandad de las Tres Caídas. Es una Dolorosa de características barrocas, fechable, con probabilidad, en los años finales del siglo XVII, atribuida al escultor italiano afincado en nuestra ciudad, D. Jácome Baccaro.Paso de misterio:
El paso del Cristo fue realizado por Antonio Martín Fernández, adaptando el diseño original de Manuel Salado, empezándolo en 1992. Está realizado en caoba brasileña que se terminará en su color oscuro sobre el que resaltarán querubines en madera de naranjo e innumerables piezas de orfebrería que han sido encargadas al sevillano Manuel de los Ríos, de los que se pueden contemplar el llamador, bandejas recogedoras y pasadores, además de sendos faroles en el centro de los laterales, entre los hachones situados en los costados y con los que realiza la iluminación. Todas estas piezas de orfebrería se han realizado en alpaca y posteriormente plateadas. Las dimensiones de las andas son de 227 cms de ancho por 393 de largo y 155 de alto.
La iconografía del paso fue encargada a Manuel Carmona y la carpintería la hizo Francisco Bailac González. El proyecto contempla la presencia en las múltiples capillas y cartelas de la Santísima Trinidad, Santa Ana, San José Obrero y doce estaciones del Via-Crucis en la canastilla que en las esquinas contará con una representación de los Santos Padres de la Iglesia en tono marfil. Para los respiraderos, entre otros motivos, la Hermandad cuenta con la presencia de los doce Apóstoles.
Si miramos el paso de frente, en la delantera de la canastilla nos encontramos con la Stma. Trinidad y en la trasera con las tres cruces con la escena de la conversación del buen ladrón, estrenados en 1994. A la derecha, vemos la capilla del Bautismo de Cristo y a la izquierda con la Sagrada Familia, estrenos estas dos de 1995. Según el proyecto de Antonio Martín, todavía faltan 20 imágenes. Los padres de la Iglesia Occidental para las capillas de las esquinas (San Agustín, San Ambrosio, San Gregorio y San Jerónimo). En el 2004 se han estrenado los dos que corresponden a las capillas del frontal: San Gregorio Magno y San Agustín. Y en 2005 los de las capillas de la trasera (San Ambrosio y San Jerónimo). Los arcángeles Miguel, Gabriel, Rafael y Uriel para las capillas laterales de la canastilla (En el 2006 se estrenaron dos y en el 2007 los otros dos) Y los doce Apóstoles para los respiraderos.
Las andas del anterior fueron hechas en los talleres de Formación Profesional de los Padres Jesuitas del Puerto de Sta. María. Era de ukola y acabado en su color. Constaba de tres tallas frontales, en las que se representaba el escudo de la Hermandad unido al de la Parroquia, en uno de los lados la Virgen del Perpetuo Socorro y el otro a San José Obrero, realizadas por Manuel Benítez Peña, de Vejer. Desde 1992, procesiona con la imagen del Cristo de la Misericordia, de la población de Trebujena.
Paso de palio:
El paso está realizado según boceto del orfebre Manuel de los Ríos Navarro y el bordador Fernando Calderón. El palio, de cajón, es de terciopelo color burdeos, las caídas del mismo color, terminadas en flecos dorados. Los faldones en terciopelo del mismo color, lisos. En el año 2005 estrenó el bordado de las caídas delanteras y al año siguiente, las traseras, obras de Fernando Calderón.
Los respiraderos, son de alpaca. En su frontal y en los laterales, tres cartelas custodiadas por dos arcángeles de estilo renacentista, mostrando los atributos de la pasión que lleva el icono del Perpetuo Socorro. La cartela del frontal lleva representada la Huida a Egipto, la cartela izquierda las Bodas de Caná y la cartela derecha, la Anunciación. Además, lleva pequeñas cartelas donde van las letanías. Los varales son de estilo salomónicos.
Los basamentos llevan capillas donde van los Apóstoles, excepto Judas Iscariote, que en su lugar, se ha colocado la imagen de San Pablo. Los varales son rematados por perillas muy esbeltas, réplicas de los pináculos de la Ermita de Guía.
En 1983, Luis Jiménez González realizó los ochenta candeleros de plata cofradiera y estilo barroco. Fue restaurada por Manuel de los Ríos en el año 2001. Las jarras también son de estilo barroco, al igual que la peana de la Virgen, plateada con apliques en el centro, donde va el escudo de la Hermandad, sobredorado. Dos ángeles querubines en las esquinas. La imagen venera en el futuro representará a San José Obrero con el Niño en la mano. Los candelabros de cola, muy originales, saliendo de sus filigranas tres faroles hexagonales.
El paso de palio, se bendijo el sábado 9 de marzo de 2002.