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Lorenzo era un enamorado de su Hermandad y eso estaba por encima de todo

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La innata capacidad de liderazgo que siempre caracterizó a quien -a fe- fuese destacado y preclaro Hermano Mayor de la Esperanza de la Yedra Lorenzo García Frías (q.s.s.g.g.) parece mantenerse incólume meses después de su llorado fallecimiento. Lorenzo siempre congregó a numerosas personas en derredor. Y tal que así también sucedió hace unos días en el salón de actos de El Corte Inglés cuando un lleno absoluto de público abarrotó el aforo para respaldar la iniciativa del ciclo ‘In memoriam’ enmarcada en la programación cultural Cultusema.

Como suele acontecer en los actos transferidos de autenticidad, hubo momentos para la lágrima en clave de remembranza, para el tributo más nítido de anécdota, para la objetividad desprovista de hojarasca e incluso para la sonrisa envuelta en la sonrisa de la memoria siempre inmortal. Ejerció de moderador el cofrade de la Candelaria y el Huerto Vicente Sánchez López, evidenciando su cada más consolidada destreza en semejantes lides. La mesa de contertulios estuvo íntegramente compuesta por cofrades de la Yedra. Destacamos a continuación algunas de las afirmaciones de cada uno de los participantes:

Francisco Díaz Salazar: “Yo tuve la suerte de conocerlo joven. He pasado muy buenos ratos con él. Lorenzo ha disfrutado muchísimo con su Hermandad. Tenía en mente el proyecto del paso del Señor desde siempre. Costó muchísimo trabajo. No fue tan fácil. En cuanto vio los planos, el boceto, del paso, enseguida se enamoró. Lorenzo, de joven, vio pasar a la cofradía de la Yedra y enseguida se enamoró de ella. También ha tenido una mujer que lo ha ayudado y lo ha acompañado en favor de su trabajo en la Hermandad. Ángeles ha sido su cincuenta por ciento. Lorenzo tenía su genio pero enseguida sacaba su capote. También nos hemos tomado muchas copitas juntos”.

Pedro Cobo Román: “Era una persona muy grande, que quería mucho a la Hermandad. Trabajamos mucho en la caseta de Feria. Siempre fue una persona muy entregada, muy querida en la Hermandad. Con él empezó el arranque en la Hermandad, después de una etapa muy difícil. Siempre estaba dispuesto a todo. Y preocupado por todo. Sobre todo en los ensayos. Era una bellísima persona. El paso de misterio tenía que salir de la Capilla. Lorenzo con el Señor no partía peras. Se tomaron todas las medidas pertinentes para Antonio Martín. Lo más importante de Lorenzo era el factor humano. Era una muy buena persona. Se volcaba con la Hermandad. Vivimos en esas fechas una época muy bonita. Lorenzo era un enamorado de su Hermandad y eso estaba por encima de todo”.

Rafael García de Rueda: “Fue un gran Hermano Mayor que nos capitaneó a todos desde el primer momento. Sólo con mirarlo, ya sabíamos lo que quería. Yo era el tesorero cuando hicimos el paso nuevo del Señor. Nos dijeron que el paso iba a ser de otra Galaxia. Reunió a trescientos hermanos que de alguna manera colaborarían. A veces ni me preguntaba si tenía dinero al final de mes. De la Feria no hablemos. Teníamos que mandar con amigos a los niños a que nos lo montaran en los cacharritos. La Casa de Hermandad primera fue fruto de nuestro trabajo y por eso la disfrutamos tanto. Aquellas zambombas por todo lo alto. Qué recuerdos más maravillosos”.

José Carlos Morales: “Mis primeros instantes con Lorenzo era en la segunda época de Hermano Mayor. En mi época de Hermano Mayor fue -lo tuve- Teniente Hermano Mayor. Es cierto que capitaneó a la Hermandad. Era un líder nato. La Hermandad tuvo un gran momento de movilización. Al respecto a su persona, como Hermano Mayor saliente supuso una presencia activa en la Hermandad. Fue un ejemplo en este sentido. Cuando en una Junta de Gobierno hay un ex Hermano Mayor … eso se nota. Porque siempre defenderá al Hermano Mayor actual. No entendía que otro miembro de Junta de Gobierno cuestionara al Hermano Mayor”.

Ildefonso Roldán Martín: “Yo tuve la suerte de compartir Junta de Gobierno con Lorenzo. Sabía empatizar muy bien con sus hermanos. Con una mirada sabíamos lo que quería y cómo lo quería, y eso es fundamental en una cofradía. Sacó a flote a la Hermandad de un momento difícil. Unió a la Hermandad en un momento que estaba un poco revuelta. Con el paso de misterio, con el cincuentenario… Lorenzo ambicionó subir a la Hermandad a unos niveles altísimos. La ilusión del paso de misterio hizo que todos los hermanos nos uniéramos en torno a él. Sabía liderar. Y esa virtud la tenía. Y el valor de mirar hacia adelante y realizar la Casa de Hermandad. Yo tuve la suerte de compartir Junta con él. Y me impregnó su inconformismo. Porque siempre quería más. Lo recuerdo incluso delicado de salud y formando parte activa de la Comisión de Reglas. Siempre quiso dar un paso más. Es difícil de expresar lo que sintió Lorenzo cuando se decretó la Coronación Canónica de la Esperanza. Tenía una personalidad bastante fuerte y eso es importante a la hora de dirigir. Uno de mis momentos más duros como Hermano Mayor fue colocar la Medalla de Oro con Lorenzo de cuerpo presente. Lorenzo ha dado testimonio de verdad, de autenticidad, con los pies en el albero y trabajando con su familia en pro de la Hermandad”.

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